ENOLOGÍA PARA TODOS: el mantenimiento del suelo

A diferencia de otros cultivos anuales como los cereales o el maíz, la viña va a permanecer muchos años en el mismo sitio. El mantenimiento del suelo tiene como objetivo principal conseguir unas condiciones favorables para el desarrollo de la vid y es fundamental para la supervivencia de la planta.

Para empezar, ¿qué es un suelo? Es la parte superficial de la corteza terrestre. Proviene de la desintegración o alteración física y química de las rocas y de los residuos de las actividades de seres vivos que se asientan sobre ella. Un suelo debe ser biológicamente activo, es decir, debe haber animales, hongos y/o plantas que vivan en él, ya que pasarán a ser parte de la reserva de materia orgánica.

Los trabajos de mantenimiento actúan principalmente sobre las propiedades físico-químicas como el pH o la tenencia en minerales; el régimen hídrico, es decir, la buena evacuación o retención del agua según nos interese; y el desarrollo de malas hierbas durante el periodo vegetativo. El objetivo es controlar la competencia por la alimentación hídrica y mineral de las hierbas y la planta.

Durante años, estos objetivos se han conseguido únicamente mediante el laboreo de la tierra con tractores y aperos; ello ayuda a mullir el suelo apelmazado para mejorar la evacuación del exceso de agua y facilita la infiltración para que se almacenen reservas en profundidad. Esta aireación permite la evolución de la materia orgánica en descomposición y entierra los aportes de fertilizante. Muy pronto dedicaré un artículo a este laboreo tradicional, analizando tanto sus ventajas como sus inconvenientes.

Desde hace varios años se han desarrollado otras técnicas de mantenimiento como la escarda química (utilización de herbicidas) y la cubierta vegetal controlada. El aumento del empleo de herbicidas en los años setenta se debe principalmente a la reducción de horas de trabajo con respecto al laboreo. Además, el desarrollo de la mecanización de la vendimia necesitaba suelos estables y consistentes para el paso de las maquinas, por lo que el desherbado químico se convirtió en favorito. Existen muchos productos eficaces y los programas de actuación se han detallado para minimizar los tratamientos.

El problema principal de los herbicidas son las plantas resistentes y los problemas ligados al medio ambiente que todos conocemos. Es por ello que desde hace una decena de años los viticultores se orientan hacia el empleo de la cubierta vegetal controlada. Esta técnica tolera las malas hierbas en invierno y justo antes del desborre se eliminan mediante laboreo o herbicidas. A lo largo del ciclo vegetativo, las nuevas plantas que salen se controlan manteniendo un nivel de competencia aceptable. Se eliminan en cuanto pasan de los 20 centímetros. Esta técnica requiere de mucho tiempo y observación, pero es sin duda una de las mejores opciones para mantener un suelo vivo.

Como siempre, los trabajos de mantenimiento deben adaptarse a las características de la parcela y del tipo de uva que queramos obtener para ajustar los pasajes y optimizar el tiempo de trabajo. No dudéis en preguntar vuestras dudas, ¡hasta pronto!

Fuente: Manuel de viticulture 11ème édition. Alain Reynier /VINETUR